¿Cómo prevenir una pelea entre perros?

Seguro que alguna vez nos ha pasado de que nos encontramos en medio de una pelea de perros y nos hemos quedados perplejos sin saber qué hacer o como tratar de separarlos.

Antes que nada debemos saber cuál es el motivo por el cual se produce una pelea entre perros, algunas veces se debe a que existe una jerarquía de parte de uno sobre el otro perro.  Mientras que otra se deben a la territorialidad o posesión, pero estos casos no son muy frecuentes en la calle.

Todos los perros antes de iniciar una pelea dan un aviso, por lo que debemos estar atentos para entender el lenguaje del animal y prevenir una lucha.

Sin embargo si la pelea ya ha comenzado existen cosas que no debes hacer ante la situación:

 

  • Gritarle al perro: Estos los alienta aun más a pelear.

 

  • Castigarlo físicamente: Sucede igual que cuando les gritamos, se ponen más tensos y nerviosos.

 

  • Tirarlo de la correa: Esto es lo más común que nos sale en una situación así, pero realmente no sirve de nada ya que el perro en ese momento de tensión no siente absolutamente nada.

 

Ahora que ya sabemos lo que No debemos hacer cuando los perros se pelean, debemos saber cómo evitamos estas peleas.

Uno de las soluciones para evitar una pelea de perros en caso de que estémos solos y el podemos con el tamaño del animal, lo mejor sería tomarlos de la piel del pescuezo, pero no del collar porque podríamos ahorcarlos, y alzarlos ya que es lo que hace su madre para regañarlos. Una vez que se los levanta del suelo ellos se sienten inseguros y no querrán pelear, a veces puede que siga mostrando los dientes pero al momento se detendrá.

Mientras que si los perros tienen un tamaño mayor al que podemos manejar, tendremos que determinar cuál de los dos es el más fuerte, para luego actuar sobre él. Lo que debemos hacer es tomarlo por las patas traseras y levantarlos, pero ojo no se les ocurra soltarlos.

El Castigo Negativo en la Educación Canina

El castigo negativo en la educación canina se trata de la disminución paulatina de una acción cuando se retira algo agradable justo después de la susodicha acción. Dicho de otra manera: la conducta no deseada se debilita porque hace desaparecer un evento favorable.

“Negativo” implica “retirar” o “sustraer” ese algo que le gusta a nuestro perro.

Probablemente eres o has sido aficionado a algún tipo de videojuego, o juego de mesa. Y habrás jugado en varias ocasiones. Cada vez que te equivocaste, y tu error causó el final del juego, esa acción fue castigada negativamente. Tu comportamiento cambiaba: realizabas otra acción distinta, o buscabas otro tipo de juego. Tal vez jugabas igual, sin modificar nada, pero ya no era tan divertido, o justificabas los errores.

Cualquiera de estas situaciones significa un cambio de conducta por el castigo negativo.

Si has tenido este tipo de experiencias sabrás, entonces, lo poderoso que puede llegar a ser este castigo. La frustración del retiro u finalización de algo que nos gusta es atroz. De hecho, el castigo negativo tiene tantas desventajas y efectos colaterales como su antagonista, el castigo positivo.

Por ello tampoco es el mejor método para enseñarle nada nuevo a nuestro perro. No obstante, puede resultar necesario para eliminar alguna conducta inapropiada.

 

En el Adiestramiento

El castigo negativo es adecuado para castigar a tu perro si es necesario, pero debes recordar que hay que usarlo lo menos posible, y jamás para enseñar nada nuevo.

La mayor desventaja del castigo, ya sea negativo u positivo, es que la gente se acostumbra muy fácilmente a utilizarlo, y acaban por basar su entrenamiento en ellos.

Si debes castigar a tu perro por algo usa el negativo, pero, por favor, no abuses de él: si te encuentras en el caso de que tienes que castigarlo muy a menudo es que algo estás haciendo mal. La norma en el adiestramiento con clicker, o cualquier entrenamiento positivo, es que casi nunca hace falta el castigo negativo, y jamás el positivo.

Uno de los pocos ejercicios en que lo vas a necesitar será con la orden “suelta”, pero aún entonces no será muchas veces, y únicamente en un par de sesiones…Y tenemos en cuenta que se trata de un ejercicio basado en el uso del castigo negativo.

Ahora verás algunos ejemplos para familiarizarte con esto.

 

Ejemplo 1: Incorrecto

Sacas a tu perro de paseo y lo sueltas en el parque. Cuando decides que es hora de irse lo llamas, le pones la correa y volvéis a casa. No obstante, al final te das cuenta de que deja de acudir a tu llamada.

Lo que ha pasado es que, cuando lo has llamado, le has negado la posibilidad de seguir jugando. No te has dado cuenta, pero has aplicado el castigo negativo a la acción de acudir a tu llamada.

La solución es que lo llames algunas veces, durante el paseo o mientras juegue, y le des un reforzador (galletas, caricias,…). Así fortaleces la acción de acudir. Después le dejas que vuelva a corretear, de manera que esto, permitir que siga jugando, también refuerza la condcuta.

 

Ejemplo2: Correcto

Juegas con tu mascota a tirar de un juguete alargado (en su defecto también una cuerda, o un trapo viejo). Él tira de un lado y tú del otro. En algún momento puede que tu perro intente quitarte el susodicho juguete y te toque la mano con sus dientes. De inmediato terminas el juego, te marchas.

Con un poco de tiempo, tu amigo evitará tocarte con los dientes mientras jugáis. De esta manera, el castigo negativo es terminar el juego.

Adiestramiento canino: Premio y Castigo

En el momento en que el perrito llega a casa, debemos pensar que lo que más importará en los próximos meses será él; la convivencia va a depender de que lo eduquemos y adiestremos a la perfección: aquí entra en juego el adiestramiento canino.

El mejor método para educar a un perro es premiarlo cuando se porte bien, cuando obedezca a nuestras órdenes. Es algo fundamental darle premios para enseñarle de un modo positivo, y para que él mismo se sienta con más ganas de obedecer. Las galletas para perros, o trocitos de embutido, son buenos ejemplos de pequeñas comidas por las que tu mascota sería capaz de todo. Pero antes de comenzar debemos recordar que todo tiene un precio, de modo que si el perro quiere el premio deberá sentarse, echarse o darnos la patita, todo lo que le digamos. De esta manera recibirá una recompensa por su esfuerzo.

Las mejores oportunidades de un perro para obtener comida fácil es cuando cocinamos, o incluso simplemente al abrir la nevera; nos ponen su mejor cara de “perrito apaleado” para incitarnos a darles algo que, por otro lado, no se merecen. Tampoco podemos darle un premio cuando hace algo malo, o le acabamos de regañar; eso sólo serviría para confundirlo.

Los perros aprenden por repetición. Si cuando se tumbe, o hagamos que se tumbe, lo premiamos profusamente, acabará por comprender que obedecer la orden “túmbate” le dará algo de comida.

Con el tiempo deberemos ir dejando las golosinas a un segundo plano y cambiarlas por palabras en un tono cariñoso, por caricias, para que únicamente obedezca a nuestra orden. Al final, su mayor recompensa será “buen chico” o “muy bien”. De no ser así, al final nuestro perro sólo nos obedecería si tenemos la chuchería en la mano. Hay que pensar también que no podemos abusar de ciertas golosinas, como los embutidos, porque no son el alimento más sano para los perros.

Recordemos que todo aprendizaje necesita tiempo, y nuestra mascota no lo entenderá todo en seguida. Igualmente tenemos que pensar que, como los humanos, los perros también se pueden aburrir. No debemos exigirle que esté todo el día obedeciendo mecánicamente órdenes como “dame la patita” o “échate”, porque eso podría acabar por retrasar más el aprendizaje, y no lo contrario. Un buen método para educar a tu cachorro, enseñarle graciosos trucos, es ponernos unos cinco minutos para repasar lo aprendido anteriormente, y otros cinco para algo nuevo.

Sobre los castigos, tenemos que huir siempre de las correcciones físicas: así sólo lograremos un perro miedoso. Los perros jamás aprenden nada con violencia, todo lo contrario. Con los castigos físicos sólo lograremos que sea inestable mentalmente. Las variaciones aceptables son muchas, aunque un “no” firme ya sirve para que el perro se dé cuenta de que algo no está bien en su comportamiento. Los premios y los castigos deben darse siempre en el momento de la acción, o el animal no entenderá a qué viene. De igual modo, lo mejor es que nuestro tono de voz sea siempre firme y tranquilo; sólo debemos gritar en casos extremos, o peligrosos. Los animales, perros incluidos, no entienden más por mucho que gritemos, más bien al contrario. La paciencia, la perseverancia y la firmeza son indispensables a la hora de educar a nuestro cachorro.