El labrador retriever, como cualquier otro perro, precisa de cuidados concretos que debemos conocer si queremos que nuestra fiel mascota esté sana y equilibrada en todos los aspectos. Nos encontramos frente a un perro muy cariñoso, con muchas ganas de complacer a su dueño, muy trabajador y con gran energía. Es adaptable y puede vivir en cualquier ambiente, aunque, por supuesto, es mejor que tenga mucho espacio donde moverse, pero puede estar perfectamente en un apartamento siempre y cuando salga a la calle con la suficiente regularidad. En cuanto a su alimentación, como todos los perros el labrador necesita un alimento equilibrado y en función a su peso y tamaño. El labrador suele pesar entre 27 y 36 kilogramos en su edad adulta, así que la cantidad de comida que debemos darle es de unos 400-500 gramos al día.
El pelaje del labrador retriever es corto e impermeable, gracias a sus orígenes como perro nadador…¡Pero eso en absoluto significa que no necesite cuidados! De hecho el labrador es un perro que precisa de mucho mimo si se quiere un pelo lustroso y sano. Lo ideal es cepillarlo una vez a la semana para eliminar el pelo muerto, excepto en época de muda, cuando hay que hacerlo cada día, y si son varias veces, tanto mejor. Eso sí, cepíllalo con suavidad, y haz que sea una actividad agradable para él. En cuanto al aseo, normalmente el labrador necesita un baño una vez al mes, más o menos; con eso y el cepillado adecuado debería permanecer limpio y aseado todo el tiempo.
En cuanto al ejercicio…Como ya sabrás, estamos ante un perro de trabajo. Tiene mucha energía porque en sus orígenes su misión era trabajar duramente. Era cazador, rastreador y cobrador. Su tarea era encontrar presas, perseguirlas y cobrarlas para llevárselas a su dueño. Corría, olfateaba, volvía a correr, se hacía con la presa y después regresaba a toda prisa con su dueño. Como ahora probablemente no tenga que hacer ninguna de estas cosas hay que sacar la energía por alguna parte. Hay que ayudarle a hacer mucho ejercicio. Dale juguetes para morder, y otros que agudicen su ingenio, enséñale a correr tras la pelota o el palo y que te lo traiga, y desde luego llévalo a pasear un mínimo de dos veces al día durante media hora.
Primero de todo: el labrador tiene a la obesidad muy fácilmente. Hay que regular muy bien su comida para que no ocurra una desgracia. Queremos a nuestro perro esbelto y sano, ¿verdad? Aparte de eso, el labrador tiene facilidad para coger ciertas enfermedades graves, entre las que se cuentan la displasia de cadera y la de codo. También es fácil que tenga problemas en los ojos, así que tenlo muy presente para poder curarlo a tiempo. Debido a su afición al agua es posible que el labrador coja infección de oído; regularmente asegúrate de que las tenga bien limpias y que no huelan a nada extraño, en caso contrario llévalo al veterinario.
Hay mucha gente que piensa que esta categoría de cuidados es una estupidez, pero yo de todas formas la aclararé. Los perros necesitan cariño, y el labrador retriever más que muchas otras razas. Es un perro muy dependiente: siempre quiere estar con su dueño, pasar su tiempo con él, hacerle feliz. No es bueno dejar solo a un labrador durante mucho tiempo, y al volver a casa ignorarlo porque estás cansado del trabajo o lo que sea. Si no vas a poder darle el cariño y la atención que necesita, y es mucha, es mejor que pienses en otra raza que sea menos exigente en cuanto a compañía.
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